El error que cometemos al preparar arroz en la dieta blanda , aprende cómo es la manera correcta.
Dieta blanda para perros: nuestro arroz con pollo y cómo preparar el arroz correctamente
Cuando nuestro perro atraviesa un episodio digestivo leve, una alimentación sencilla puede ayudar a facilitar la digestión durante un periodo corto de recuperación.
En POMSKY TIM hemos preparado una receta sencilla a base de arroz blanco y pollo cocido, prestando especial atención a un detalle que consideramos importante: la preparación del arroz y la forma de cocinar el pollo.
No se trata de una receta milagrosa ni de sustituir al veterinario. Es una preparación casera para utilizar de forma puntual y temporal cuando el estado del perro lo permita.
El arroz: no es solo cocinarlo
Uno de los pasos que más cuidamos es la preparación previa del arroz.
Antes de cocinarlo, lo lavamos varias veces con agua fría, removiéndolo suavemente hasta que el agua vaya saliendo cada vez más clara.
¿Por qué lo hacemos?
Porque este lavado ayuda a eliminar parte del almidón superficial que queda adherido a los granos.
Esto no significa que eliminemos todo el almidón del arroz —ni es necesario hacerlo—, sino que reducimos parte del almidón superficial antes de cocinarlo.
Después lo cocinamos en abundante agua hasta conseguir una textura muy blanda.
El resultado es un arroz suave, húmedo y fácil de consumir.
Nuestro proceso
1. Lavamos el arroz.
Lo ponemos en un recipiente y lo enjuagamos varias veces con agua fría.
2. Lo cocemos en abundante agua.
Buscamos que quede muy bien cocido y blando.
3. Lo escurrimos.
Una vez terminado, retiramos el exceso de agua y dejamos que se temple.
De esta manera obtenemos la base de nuestra preparación.
El pollo: cocinado con el hueso, pero nunca servido con él
Aquí hay un detalle importante de nuestra receta.
Nosotros utilizamos jamoncitos de pollo y los cocinamos con el hueso.
El objetivo de cocinar el pollo de esta manera es aprovechar la propia pieza durante la cocción: el hueso, la piel y los tejidos conectivos presentes alrededor de la pieza contribuyen al sabor y a la composición del caldo.
Durante una cocción prolongada, los tejidos conectivos pueden liberar gelatina y otros componentes al líquido de cocción.
Pero existe una regla fundamental:
EL HUESO COCIDO NUNCA SE DA AL PERRO
Una vez terminada la cocción, retiramos cuidadosamente todos los huesos.
Los huesos cocidos pueden volverse quebradizos y fragmentarse, pudiendo provocar lesiones o problemas digestivos si el animal los ingiere.
Por eso, en nuestra preparación:
Cocinamos con el hueso → retiramos el hueso → solamente ofrecemos la carne.
Este paso debe hacerse con especial cuidado, comprobando incluso con las manos que no haya quedado ningún fragmento pequeño mezclado con la carne.
¿Por qué utilizamos jamoncitos?
El pollo proporciona proteínas de origen animal y suele resultar muy apetecible para muchos perros.
Sin embargo, los jamoncitos tienen más grasa que una pechuga, por lo que debemos prestar atención a este aspecto.
Una vez cocinados:
Retiramos completamente los huesos.
Retiramos la piel.
Retiramos la grasa visible.
Desmenuzamos la carne.
Revisamos cuidadosamente que no haya fragmentos de hueso.
De esta manera aprovechamos la carne del pollo reduciendo al mismo tiempo parte de la grasa que podría resultar menos apropiada durante un episodio digestivo.
¿Y el laurel y el orégano?
En nuestra primera preparación utilizamos laurel y orégano durante la cocción.
Sin embargo, hay una diferencia importante entre cocinar para nosotros y preparar una receta específicamente para un perro.
Para una preparación destinada al consumo del animal, preferimos no añadir estas hierbas.
El perro no necesita condimentos para obtener los beneficios nutricionales del arroz y del pollo, y algunos ingredientes que utilizamos habitualmente en nuestra cocina no son apropiados para ellos.
Por eso nuestra versión específicamente preparada para el perro queda reducida a:
arroz + pollo + agua.
Sencillo es mejor.
Nuestra receta paso a paso
Ingredientes
Arroz blanco.
Jamoncitos de pollo.
Agua abundante.
Preparación
1. Lavamos el arroz
Lo enjuagamos varias veces para retirar parte del almidón superficial.
2. Cocinamos el pollo con los huesos
Introducimos los jamoncitos en agua y los cocinamos completamente.
El hueso permanece durante la cocción, pero únicamente como parte de la preparación.
3. Retiramos absolutamente todos los huesos
Una vez cocinado el pollo, dejamos que se temple y retiramos cuidadosamente cada hueso.
Este es probablemente el paso más importante de toda la receta.
4. Retiramos piel y grasa visible
Nos quedamos principalmente con la carne.
5. Cocinamos el arroz
Lo dejamos cocer hasta conseguir una textura muy blanda.
6. Desmenuzamos el pollo
Cortamos la carne en pequeños trozos.
7. Mezclamos
Combinamos el arroz con el pollo desmenuzado.
La preparación se ofrece templada, nunca excesivamente caliente.

¿Por qué una receta tan sencilla?
Cuando un perro tiene molestias digestivas, muchas veces no necesitamos una comida llena de ingredientes.
Nuestra filosofía es sencilla:
pocos ingredientes + buena cocción + poca grasa + textura blanda.
El arroz aporta principalmente hidratos de carbono, mientras que el pollo proporciona proteínas.
Además, la cocción hace que ambos alimentos tengan una textura mucho más blanda y sencilla de consumir.
Una dieta temporal, no una alimentación completa
Este punto es fundamental.
El arroz con pollo puede utilizarse como preparación casera temporal en determinadas situaciones, pero no es una dieta completa y equilibrada para mantener durante largos periodos.
Un perro necesita una combinación adecuada de proteínas, grasas, vitaminas, minerales y otros nutrientes.
Por eso, si el animal necesita una dieta especial durante más tiempo, debe ser un veterinario quien determine qué alimentación es la más adecuada.
¿Cuándo debemos acudir al veterinario?
Una dieta blanda no sustituye una valoración veterinaria.
Si nuestro perro presenta:
vómitos repetidos;
sangre en las heces;
diarrea intensa o persistente;
dolor abdominal;
apatía o debilidad;
signos de deshidratación;
pérdida importante de apetito;
no debemos intentar solucionar el problema únicamente mediante arroz y pollo.
La alimentación puede formar parte del cuidado durante una recuperación, pero lo primero es determinar qué está provocando el problema.
El pequeño detalle que marca la diferencia
Para nosotros, esta receta representa algo muy sencillo: cuidar también está en los pequeños detalles.
Lavamos el arroz antes de cocinarlo.
Cocinamos el pollo lentamente.
Aprovechamos la pieza completa durante la cocción.
Y, sobre todo, retiramos cuidadosamente todos los huesos antes de que la comida llegue al comedero.
Porque cuando se trata de nuestros perros, una receta sencilla también debe estar preparada con responsabilidad.
POMSKY TIM · Del Arcipreste de Hita
Cuidarlos no consiste solamente en quererlos.
También consiste en conocerlos,
observarlos y aprender a hacer las cosas bien.
Porque cada pequeño detalle cuenta cuando hablamos de su bienestar.




Comentarios